Te desafié en el nombre de tus dioses

te-desafio¿Lo recuerdas? http://elartedelacalma.com/te-desafio/

¿Miraste al dragón a los ojos?

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¿Despertaste la voz de tu alma, encontraste a los que adoras?

A estas alturas ya tenemos claro que los dioses, tu alma y tu yo viven en el mismo sitio. En las historias que te cuentas y nos contamos. Viven en los mitos, no en las tomografías cerebrales, en la verdad, ni en las autopsias. Así pues, en las historias deben ser buscados.

Y las historias se cuentan solas. Están vivas. Se narran a sí mismas.

¿Que no?

Somos un animal literario. Una criatura mítica. Haz la prueba. Cierra los ojos durante un minuto. . .

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Y dime cuántas historias te has contado.

O también ¿cuántas historias hay dentro de ti? o ¿Dentro de cuántas historias te encuentras?

Pero sobre todo ¿Cuál es la mejor historia de todas?

Para esa no cierres lo ojos.

Ábrelos bien.

La conoces perfectamente. La mejor es aquella que no sabes que estás viviendo. Aquella en la que olvidas ser un “yo”. Aquélla en la que te pierdes dentro por completo y ni te planteas salir.

La historia necesaria.

Y es muy curioso que esa historia no es aquélla en la que eres “más yo”. No es aquélla en la que te rebosas… sino aquélla en la que ni te notas porque estás demasiado ocupado. Lo sabes porque recuerdas la bofetada tras la última página de cada libro necesario. Cuando te vuelves a notar.

Todas las buenas historias se escriben con la misma tinta y el mismo lenguaje. Sangre. Sangre latiendo al ritmo del corazón. Todas las historias suceden en tu espíritu, viajan desde tu corazón. Y las mejores recorren millones de kilómetros de venas, viajando a través de generaciones, historias inmortales.

De hecho creo que tú y yo formamos parte de ellas.

¿Recuerdas a Inanna, a Isthar?

¿Que no?

Si has oído hablar de Venus, la conoces. Si has oído el nombre de Lucifer, la conoces. Seguro que sabes historias de héroes, magos o mesías que descienden a los infiernos, a la cueva, a la tierra, al inframundo, donde mueren y renacen. O héroes y dioses que nacen en cuevas.

¿Te suena la ramera de Babilonia? ¿La danza de los siete velos? Seguro que usas la palabra estrella al menos una vez al día. Seguro que conoces alguna Esther. Si te gusta el tarot la amas y la sirves. De hecho éste iba a ser un post sobre tarot, pero Inanna ha descendido sobre mí con la sutileza de un tsunami…

Inanna está en ti. Déjala que brille.

¿Crees que cuando La hermosa diosa del cielo y la tierra desciende al Gran Abajo… El Gran abajo, el único lugar que tiene poder sobre ella, donde ella se mete mucho antes que Orfeo, mucho antes que Ulises, que Cristo, que Kurtz (antes que cualquier hombre), El Gran abajo, el único lugar al que no puede ir, El Gran abajo, el lugar que necesita conocer… lo hace para tejer un relato que entretenga ratos de ocio, para salir en los libros?

No.

Lo hace porque su historia es necesaria.

Porque tú y yo necesitamos saber qué es más grande que el miedo más profundo. Necesitamos conocer el precio de la sabiduría. Lo que vale. Nuestro valor.

Necesitamos saber qué significa estar vivo. Qué significado darle a los latidos del corazón, qué historia vivir.

Sexo. Sabiduría. Innana ya es la diosa de ambas.

…Muerte… Sin ella no hay un conocimiento pleno de las otras.

Innana desea lo que no posee, lo que la va a completar, y para poseerlo completamente sabe que debe dejar de ser la Inanna que conoce.

Sexo. Muerte. Sabiduría.

La historia más antigua. La historia necesaria.

Y es una estrella quien te la cuenta. LA ESTRELLA. La más brillante del firmamento. Y lo hace cada amanecer y cada atardecer.

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EstrellaEn esta historia se revela que existe algo mayor que el miedo. Ese algo empuja a Inanna, diosa y libre, desde lo más alto contra las terribles puertas del infierno, la casa sin retorno. Y ella las atraviesa por su propia voluntad.

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Menoevil aka Sureeyapon Sri-ampai(Thai, b. 1976, based Bangkok, Thailand) –

Above The Abyss, 2013 Photography

Aquello la obliga a vivir con tanta fuerza una historia tan intensa que se está repitiendo ahora dentro de ti. Cinco mil años después de ser escrita, tal vez decenas de miles surcando la sangre de todos nuestros antepasados, cuando Inanna baja al infierno lo hace contigo y conmigo. Nos usa como arcilla sagrada en la que contar Su historia…

Siempre hemos sido criaturas de significado. Seres míticos. Los dioses, tú, yo. Tatuajes en la piel del dragón.

abiss-2Inanna te posee cada vez que decides abandonar la comodidad de lo conocido por algo que no llegará a existir si no es a través de toda tu voluntad, de todo tu empeño. Algo que te va a costar todo lo que eres. Algo que yace en el abismo más allá de tu horizonte sin lo cuál nunca llegarás a conocerte.

Deja que Innana baje por tus venas y recorra tus historias. Igual que se escribió y viajó en la arcilla húmeda de las tablillas, viaja ahora en la tierra de sangre que es tu cuerpo, la arcilla roja (eso significa Adán, el primer hombre) donde escribes tu mejor yo. Aquél que aún no conoces pero cuyas huellas te guían desde unos pasos por delante, en la oscuridad.

Inanna desciende

Siguiendo las inmutables leyes del inframundo, en cada umbral de los siete atrios del infierno Inanna debe desprenderse de una parte de sí misma. Los siete objetos sagrados, los siete Me que definen su identidad por los que ha peleado toda su vida.

Bajo las órdenes de Ereshkigal, reina del Kur del Gran Abajo, el Guardián atranca los siete portones ante Inanna. Eleva cada uno tan sólo un resquicio para que ella tenga que arrastrarse por el suelo para atravesarlo, despojándose. Ése es el precio.

Inanna paga en cada puerta dejando de ser la alta, brillante y Real Inanna. Apagando cada identidad, cada certeza, cada llama, una a una.

Inanna llega humillada y desnuda al corazón de las tinieblas.

Allí su otro yo, su hermana Ereshkigal, majestad del Gran Abajo hace lo que debe, la despoja de lo único que aún posee. Ereshkigal arrebata el último velo que cubre e identifica a su hermana, su carne, y la cuelga de un gancho en las paredes del infierno para que se pudra.

Entonces Ereshkigal amarró el ojo de la muerte sobre Inanna
Habló contra ella su palabra de ira.
Exclamó contra ella su grito de culpa.

La golpeó.

Inanna se convirtió en cadáver,
Una pieza de carne podrida,
Y fue colgada de un gancho sobre la pared.

¿Fin de la historia?

No. La muerte no es el final de la sabiduría. La muerte nunca es el final en las historias necesarias.

Inanna sólo permanecerá tres días y tres noches en el infierno… Lo verás pronto…

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Y si necesitas una consulta de tarot, me encuentras en el 620957409.

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