Lectura de tarot: leer tu imaginación y tu memoria

Pasado y futuro se forman con imágenes vivas e intensas que habitan el mismo espacio. El espacio en el que representas el mundo y a ti, El espacio de la memoria.

MundoEn realidad la memoria no es un espacio. No es un lugar fijo con una geografía precisa. Es más como un organismo vivo que relaciona dinámicamente, mezcla, baraja las imágenes y películas que la pueblan y las proyecta, las oculta y las transforma continuamente en otras imágenes y películas.

El motor de la máquina o el corazón del órgano de la memoria es la química de la motivación. En función de nuestras emociones, deseos y necesidades contemplamos, cambiamos y escondemos tanto nuestros recuerdos como nuestras expectativas de futuro.

La razón. Una isla magnífica en un océano misterioso… y emotivo

No existe la decisión racional pura, ni la observación racional perfecta.

La neurociencia ha diseñado experimentos y acumulado observaciones que nos permiten afirmar que razón, emoción y memoria no pueden funcionar separadamente.

Efectivamente, se ha observado cómo determinadas lesiones del hipocampo, o cerebro emocional afectan radicalmente la capacidad de tomar decisiones en los individuos que las padecen. Personas antes decididas pueden bloquearse completamente ante las elecciones más simples como qué ropa ponerse o qué menú escoger.

EnamoradoIgualmente se ha observado la diferencia entre el momento en el que una persona cree elegir racionalmente una cosa entre dos, y el inadvertido momento previo en el que lo ha hecho. Así lo revelan las imágenes del funcionamiento del cerebro en tiempo real donde se dibuja la actividad previa en los circuitos emocionales asociados al objeto que luego se elige.

Este desfase en el tiempo demuestra que usamos la razón para argumentar y justificar la elección, pero es la emoción superior, dominante, la que determina la decisión.

Por supuesto, no pretendo decir que la emoción sea mejor o peor que la razón. Lo que pretendo aclarar es que, en el ser humano, los dos sistemas son complementarios y necesarios.

Sin emoción no hay razón. No existen las decisiones puramente racionales. Esto significa que el verdadero conocimiento, de ti mismo y del mundo, precisa que sepas moverte en ambas aguas. Tanto en la causalidad y en el relato de la superficie como en las misteriosas y profundas corrientes de las emociones.

Y esto quiere decir que aunque la razón sea, aparentemente, el sistema de predicción más refinado, necesita algo más que las imágenes que consume y elabora en sus análisis: los conceptos.

Para funcionar correctamente, la razón necesita el apoyo de las imágenes de la memoria que más que recortadas, definidas, abstractas, completas, aisladas como conceptos racionales, poseen un significado directo, expansivo, inclusivo, moldeable, como el mercurio o las imágenes de los sueños.

Ventajas de la lectura del tarot.

La lectura del tarot ofrece dos grandes ventajas. Por un lado nunca separa ni menosprecia emociones e intelecto (también discierne, además, entre deseos, necesidades y espíritu). Por otro, al ser un lenguaje de imágenes, mucho más directas y expansivas que las palabras, nos permite una comunicación directa con nuestro imaginario.

Podemos comparar la inmediatez y la cantidad de información descargada de nuestra memoria con el tarot, al acceso a internet mediante fibra óptica frente al viejo cable de cobre.

Las unidades de significado del cerebro son imágenes creadas, recreadas y escondidas constantemente (barajadas), voluntaria e involuntariamente (jugando) en nuestro interior.

En este contexto, es evidente que el tarot, un conjunto de imágenes con un valor simbólico que hemos sabido leer desde antes de inventar la escritura, puede ser un excelente mecanismo predictivo. Pero en realidad esa no es su mejor parte.

Hace mucho más.

Lo que tarot realmente lee

El Tarot proyecta el funcionamiento de la memoria a la luz de las emociones conocidas y reprimidas de igual forma que un proyector de cine usa la luz para revelar la película sobre la pantalla.

El tarot nos muestra nuestra imaginación. Nosotros somos el proyector y su luz. El es la acción de la pantalla. Veremos Los mundos y el yo que nos permitimos ser y los que nos prohibimos. Y podremos a tender puentes entre ellos.

Tu futuro, como tu pasado o tu presente es parte de tu imaginación. Son imágenes llenas de emoción, veladas o evidentes, que se mueven y cambian en el espacio dinámico, vivo de tu memoria. Que no haya sucedido aún no quiere decir que no haya imágenes de él en tu memoria. Que haya sucedido no quiere decir que sea exactamente como lo ves ahora en tu memoria.

Al proyectar la película de tu angustia en tu pantalla consciente (no te echas las cartas cuando todo está claro), el Tarot puede permitirte navegar por tu yo más profundo, cartografiar las tierras por explorar, los monstruos que las custodian, los tesoros que guardan, los recursos escondidos a tu disposición, los desgastados, y reconocer la intensidad de tus deseos por conseguir encarnar esa nueva aventura.

Leer el tarot es contar la historia mítica en la que tu héroe interior alcanza su meta. Algo tan antiguo como la humanidad. Podemos llamarlo literatura, teatro, terapia, poesía, canto. A mí me gusta llamarlo un arte de la calma.

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