“Ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo”

Von Clausewitz

 

     Empecé con mi mejor intención… pero no puedo.

 

    No puedo dividir, poner palabras y trazar un índice de capítulos pescando entre todo lo que he hecho para leer el tarot como lo hago ahora. No te va a servir. Es decir, por un lado no puedo indicar los auténticos capítulos que yo mismo no sabía que estaba siguiendo. Por otro tú ya tienes muchos de esos capítulos vividos (el tarot es vivir).

 

     Últimamente me acompaña una intuición más profunda al leer… pero que me aspen si yo lo he controlado. Sospecho que por detrás hay un par de bofetones recientes a medio encajar, clásico palma y revés… Y esto me cuadra. Es el sufrir lo que refina al lector de tarot.

 

     Lo que sí puedo hacer es contar historias (el tarot son historias que vives)

 

 

El mundo roto y el hilo dorado.

 

    Antes de arrojarlo contra el suelo, la maga esconde, invisible, el mundo entero en sus manos. La realidad contiene la respiración. Sus ondas de probabilidad se suspenden y cuelgan inertes como flecos deshilachados y enredados sobre la bruja, su paciente y el dolor que lo ha traído.

 

     Silencio.

 

     Con un gesto la hechicera abre los dedos y deja caer el mundo ante el consultante, en el centro del momento.

 

     El mundo rebota sobre el suelo hecho pedazos. En el silencio contenido de la realidad, la hechicera observa los trozos.

 

     Mientras la mujer lee, en silencio, los rastros perdidos del mundo, la realidad sigue colgando mecida por tu aliento sobre la escena. La nueva forma de lo real aún no ha sido pronunciada, no existe.

 

     La bruja desenreda la historia secreta del mundo quebrado. En el silencio empieza a cantar la historia de sus pedazos en el tiempo. La realidad comienza a tensarse de nuevo. La mujer canta el mundo que los trozos fueron en el pasado, canta la forma del mundo que puede ser y deja que el hombre cree la imagen de lo que el mundo es ahora.

 

     El presente deja de ser dolor y astillas, y queda contenido en la forma de una historia que empezó, tendrá un final y ya acoge al héroe necesario que la reflejará en el tiempo.

 

     Entonces las fibras de la realidad, bien tensas, respiran de nuevo, se liberan y vuelven a fluir. El consultante contempla el significado de su dolor, urdido ahora en la trama de una historia necesaria para que el Mundo alcance un equilibrio. Las astillas afiladas, unidas, forman el cuenco que en su hueco atesora una historia bella y necesaria. La realidad vuelve a respirar en el pecho del consultante.

 

     El héroe se levanta, acoge el relato en su corazón y sale al nuevo viejo mundo. Desde su pecho cada paso ocupará el lugar exacto donde podrá verter sobre el mundo una nueva belleza,  una belleza que una a todos sus seres, que una todos los trozos.

 


 

     La realidad es ilusión, y la ilusión necesita el significado. (En)cantar el mejor significado es magia.

 

    Así que el mundo y la magia (así que tú y yo) son (somos) literatura.

 

     Leer el tarot es (en)cantar el hilo fluido y dorado que une los pedazos rotos del mundo. Es alumbrar sus historias secretas pasadas, sus pertenencias a otras formas, revelar el potencial de cada pedazo y de su unión para desarrollar formas que aún no son visibles pero sí necesarias.

 

¿Que te propongo?

 

     Que uses ese libro roto pero entero para reflejar tus pedazos, tus historias astilladas. Y que puedas rastrear y reflejar también los relatos invisibles, los que crean otro mundo, uno que se queja en ti con palabras que no son las tuyas.

 

    No necesitas el tarot para los buenos momentos. Leerlo se parece mucho a practicar un arte marcial (Este post lo ilustra) . Es divertido, es muy entretenido, y lo ideal es no tener que usarlo en serio… aunque sólo al hacerlo sabrás si tu aprendizaje es correcto.

 

     Te propongo lo que has leído en la historia y puedes ver en el cuenco reparado con oro. Que aproveches quien eres y unas tus trozos rotos con sutura dorada. Que te tatúes cicatrices bellas, sabias, útiles. No que evoluciones y te conviertas en un santo cáliz perfecto, un grial-pokemon.

 

     Te propongo que realices el acto más osado, encajar en tu propio mito. Urdir tu mejor trama. Y vivirla.

 

     La magia es vivir la literatura.

 

     Recorreremos muchos mitos para descubrir en sus geografías los pasos de nuestras almas, como tantos han hecho y volverán a hacer con nosotros. Los arcanos nos permitirán viajar por lugares remotos de tu interior, algunos olvidados, otros encerrados, otros conocidos y amados. Recordarás una intimidad olvidada con viejos dioses de muchas caras que te están acompañando. Ellos son los dueños de las palabras que nos cuentan. Escuchemos sus relatos.

 

     Te recomiendo vivamente el Tarot Camoin Jodorowsky. Es magnífico. Nos vemos pronto.