Estamos haciendo este viaje, acompañando a Inanna al inframundo, porque quiero desafiarte a que contrapongas estos pensamientos:

¿Son los dioses máscaras que portamos o somos nosotros máscaras de ellos?

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Quiero mostrarte cómo recordar nuestra esencia mítica y divina concede algo que no está en el mercado: significado, sentido a nuestra existencia…

Y quiero que veas las cartas del tarot como las veo yo: máscaras de dioses. Viajes transtemporales, míticos, mágicos, místicos… que revelan significado y sentido. Al tarot llegaremos en próximas entradas. Ahora volvemos con una de sus protagonistas principales, Inanna y su viaje de estudios.

En el último post  http://elartedelacalma.com/te-desafie-en-el-nombre-de-tus-dioses/ dejamos a Inanna, la diosa del amor,  la estrella de la mañana y del atardecer en una situación delicada…

Por si no tienes tiempo de leer la historia, te la resumo:  la dejamos muerta, pudriéndose, colgada de un gancho en la completa oscuridad del infierno.

Pero antes de volver con eso…

tengo que hablarte de una historia más antigua.

Flashback.

Has visto a Inanna yendo tras la sabiduría final, la más profunda. Para eso hay que tener una sabiduría inicial. Una elevada sabiduría en realidad.

Innana baja al infierno cuando está preparada. Ya no es una niña. Ni una joven. Es una mujer. Su historia dice que es dueña de su lecho. Ha elegido a su amante, el pastor Dumuzi. Aquí documentación gráfica:

inanna-y-dumuziInanna no es sirviente. Es reina. Su historia cuenta que es dueña de su trono y ha elegido que Dumuzi reine junto a ella en la ciudad de Uruk. Foto laboral:

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Y aún más.

Inanna es dueña de los secretos de la sabiduría más elevada, la sabiduría que contempla toda la tierra y comprende sus verdaderas leyes. El Cielo. El Gran Arriba.

Y ahora, un necesario flasback dentro del flasback:

Cómo obtuvo Inanna su sabiduría del Gran Arriba.

Lo hizo como se hacen estas cosas. La robó con astuta elegancia y la defendió como una leona. Hay que ser sabia y decidida para robar la sabiduría a quien la posee…

Piénsalo: robar la sabiduría a quien la posee. Como robar su dinero al ladrón más rico… No parece fácil

Inanna reina con sabiduría y decisión. Su sabiduría le muestra sus carencias. Así que sabe perfectamente que algo falta. Sabe que es posible un modo de vida mejor que el que hay en la tierra. Necesita leyes mejores, métodos y sistemas que la ayuden a regular los procesos, las relaciones, las necesidades y los conflictos humanos, con eficacia sobre tierra. Necesita un conocimiento más elevado en multitud de materias. Ella es diosa de la fertilidad, pero sabe que con esto sólo no basta.

Así que fue a por ese conocimiento allá donde se encontraba.

Y en las historias necesarias nada es casual ni meramente utilitario. Todo está vivo, y la sabiduría, por derecho propio, más que cualquier otra cosa.

Así que la sabiduría más elevada, la del cielo, se llama Enki. Él es el cielo entero sobre la tierra. Todo el tiempo Enki ve toda la tierra, lo sabe todo. Conoce incluso el inframundo.

Y allá fue Inanna, para beneficio de la tierra cuyo crecimiento es responsabilidad suya. Subió al cielo a tomar la sabiduría de su dueño, el poderoso Enki, su abuelo.

Nada más verla, el sabio y entrañable dios que debía tener pocas visitas, ordenó que Inanna fuese agasajada, y se puso a celebrar con ella, bien provistos ambos de cerveza, tan magnífica ocasión.

Bebieron como dioses.

Exultante, Enki brindaba sin pausa y regalaba a su nieta, como el abuelo generoso y emocionado que era, lo que tenía a mano y la complacería. Borracho, la ve dignísima merecedora de todo su conocimiento, así que, uno tras otro, la regala todos los símbolos que lo representan, los sagrados Me. Leyes, mandamientos.

Enki regala a Inanna la corona noble y permanente, el alto sacerdocio, la divinidad, el arte de la traición, el arte del poder, el oído perceptivo, la toma de decisiones, el arte del engaño… un montón de Me. Inanna, dichosa, brinda y acepta, una y otra vez, revelando una resistencia increíble a la cerveza… puede ser porque ella es diosa del grano y a Enki, por su ubicación, se le sube todo pronto…. Finalmente Inanna abandona el cielo en su barca (imagina la bandera turca; una estrella brillante (Venus) sobre un cuarto creciente (la barca)) portando todos los símbolos sagrados, los poderes del cielo, dejando a Enki borracho, satisfecho y dormido.

Inanna baja del cielo a la tierra con la Ley en las manos… también antes que cualquier hombre…

Tras la resaca Enki intentó recuperar la sabiduría (algo que hacemos todos) que había regalado alegremente a la nieta, pero Innana supo plantar cara y retenerla a pesar de los siete pelotones de monstruos que Enki hizo bajar a la tierra y escapó con ella, en su barca, hasta su santuario en Uruk con la ayuda de su fiel guerrera Ninshubur. Entonces el dios, ya sobrio, demostrando por qué es quien es, reconoce que la tierra merece la sabiduría del cielo que Innana ha logrado y defendido. Sin rencores.

Ya ves. La sabiduría no es gratis. Es necesaria, y esto significa que ha de ser cultivada deseándola (no todos la desean, los necios se creen sabios y no perciben su ausencia), arrebatada (con sabiduría), y defendida (con sabiduría). Simple.

Y también, como muestra Enki, hay que saber dejarla marchar (con sabiduría)…

Esa es la Inanna que baja al Kur de Ereshkigal. Una mujer sabia, valiente y decidida.

Y sabe perfectamente que con su hermana la alegría, el encanto, el valor, la negociación, el robo o la pelea no sirven para nada.

La muerte no da ni puede ser engañada. Sólo arrebata. De su casa no se sale con vida. Ir allí es inevitable, pero hacerlo a propósito es una locura.

Claro que una locura es distinta de una estupidez… cuando es necesaria… Tú y yo necesitamos aprender a cometerlas porque necesitaremos ser más sabios. Necesitaremos saber cómo, cuándo, cuánto cuesta eso. Inanna comete la mayor de las locuras para enseñarnos todas esas cosas. Además necesitamos aprender que aunque nos encontremos en el inframundo, en la noche más larga, lejos de toda luz, aunque parezca que todo está perdido, aún existe una posibilidad.

Diosa del sexo y la fertilidad. Diosa de la sabiduría celeste que ordena la tierra. Si Inanna no conoce la rígida y fría muerte que regula todos los ciclos poniendo todos los límites, su sabiduría no es completa.

Y no es una estupidez (tan solo una locura increíble) porque Inanna tiene un plan B.

El plan B se llama Ninshubur.

Ninshubur. Recuerda este nombre.

Aquí termina el flasback y regresa la acción…

Como Inanna no nos da demasiada acción en su calidad de adorno tétrico,  hacemos un cambio de plano, más bien de nivel: estamos sobre la superficie de la tierra y Ninshubur es la protagonista.

En su currículum, junto a la foto carné, pondría:

Ninshubur. Mujer (ahora, en esta historia. En ocasiones es hombre. Lo entenderás mejor si te cuento cómo te han dicho que se llama: Mercurio, el acompañante de Venus). Consejera personal de máxima confianza de Inanna.

Habilidades de combate: Antigua diosa de la guerra. Capaz de tajar el aire de un golpe y romper la tierra con un grito. Entre otras cosas. En una sola misión (la de la cerveza) para proteger a su señora, dió una paliza:

  • a las criaturas Enkum,
  • a los cincuenta monstruos Lahama (dragones),
  • a los Guardianes del Canal Iturungal
  • a cincuenta gigantes voladores Uru,
  • a los Kugalgal, los del sonido penetrante
  • a los Eunun
  • y a Isimud, el de las dos caras, consejero, sukkal del soberano del cielo Enki.

…Ni Hércules. Ni Gilgamesh. Ni Jack Bauer.

La diosa Inanna se refiere a ella como “sabia consejera”, “guerrera que lucha a mi lado” y “Fuiste una vez Reina del Oriente”

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Alguien a tener muy en cuenta. Inanna lo hace, así que antes de marchar al Kur de Ereshkigal donde sabe que va a morir, pide a su sabia consejera, su fiel Sukkal, que si no ha regresado en tres días, la dé por muerta, se vista de mendigo, eleve un lamento por ella, sufra y que toque el tambor en los lugares de asamblea en su honor…

…¡Y que acuda a los principales dioses a pedir ayuda! Su última esperanza es Enki, la sabiduría celeste que conoce los secretos del inframundo y el alimento y el agua de vida… y el tipo al que emborrachó para robar su poder… “Seguramente él no me dejará morir”

No te confundas. Ella ya sabe que va a morir, lo que está diciendo es “Él, que sabe dar vida y es sabio, no me dejará seguir muerta”…

O eso espera ella… cada conocimiento implica un despojo, un vaciarse, y un atrevimiento ¿Cuánto vale conocer la muerte? ¿De qué hay que despojarse? Sin duda Inanna conoce el precio y tiene lo que hay que tener para pagarlo. O más bien no puede dejar de hacerlo por su deseo (diosa de la fertilidad, su Deseo hace aparearse a los animales, germinar a las semillas) de ser sabia. .

Así que al tercer día sin noticias la fiel Inshubur éńtra en acción. Da por muerta a Inanna, avisa a todos con el tambor del duelo y pide a los dioses en sus templos, vestida con harapos y sangrando por las heridas que se autoinflinge para que su dolor interno salga y sea visible, que no dejen morir a su amada señora, la estrella del amanecer y el atardecer.

Enlil, el Dios del viento, el otro abuelo de Inanna se niega enojado alegando que Inanna fue demasiado ambiciosa y que nadie vuelve del Kur de Ereshkigal. Nada que hacer.

Nanna, el dios de la luna, padre de Inanna, también enojado alega lo mismo.

Enki, el sabio abuelo, última opción,sorprendido y afligido, inocente y compasivo, crea exprofeso para la misión de rescate a dos seres mágicos,  el Kurgarra y el Galatur, con orden de bajar al Gran Abajoereshkigal-2 y confortar a Ereshkigal, que Enki acaba de deducir que está sufriendo terribles dolores de parto. También sabe que Ereshkigal agradecerá la atención con la generosidad de una diosa, concediendo al kurgarra y al Galatul lo que éstos la pidan. Entonces ellos han de pedir el cadáver podrido de Inanna colgado del gancho en la pared.

Camuflándose como moscas las criaturas que no son ni macho ni hembra… (y tal vez por eso sin lugar en el inframundo, porque no generan vida, con libertad para entrar y salir) llegan al Kur terrible, y allí confortan a la sufriente reina Ereshkigal sufriendo con ella, acompañándola en su dolor, ayudándola a sacarlo, aliviándola. Todo sucede como el sabio y compasivo Enki había anticipado. Y Ereshkigal, sorprendida por la eficaz ayuda no solicitada es generosa.

Al recibir el cadáver podrido de la diosa, los rescatadores vierten sobre él el alimento y el agua de vida que Enki les había dado.

¡¡¡E Inanna resucita al momento, al tercer día!!!

¿Final feliz?

Por supuesto que no

Inanna vive. Todo ha cambiado. Lo imposible ha sucedido, pero sigue sometida a las leyes del Gran Abajo. Es necesario que la historia continúe…

Créditos de este post:

La mujer con la máscara, La impresionante Ninshubur, en su versión aterradoramente aterradora o aterradoramente seductora (homenaja a Yoshitaka Amano) son obra de Karlota. Encuentras a esta impresionante artista en su páǵ. de Fb  https://www.facebook.com/kuzen.saha?ref=ts&fref=ts&__nodl

¡¡¡MUCHAS GRACIAS KARLOTA!!!

Inanna y Dumuzi en el lecho y en el trono son representaciones de momento sumerio acadio de anteriores leyendas sumerias datadas hace 5.000 años. Los imperios sucesivos de la zona conocida como Mesopotamia respetarán la sabiduria de los mitos, leyes y muchas prácticas sumerias conservando la complicada lengua, muy diferente de las lenguas semíticas e indoeuropeas, como lengua litúrgica y culta. Asi han viajado estos mitos y sus símbolos, adaptándose a la mentalidad del invasor pero sin perder del todo su potencia literaria y didáctica. Asi también la intensa figura femenina de Inanna irá perdiendo poder hasta, en tiempos griegos, ser la de una madre que busca a su hija secuestrada por el dios del inframundo (Deméter buscando a Perséfone), o en tiempos más recientes, ser un hombre. Aunque en todos los casos sigue relatándose la búsqueda de la sabiduría  más profunda,  la que está velada, esa sabiduría lunar que habita en esa dimensión  personal y transpersonal donde sueño, muerte y deseo se unen. Hoy lo llamamos inconsciente.