Aprender yoga. Yoga escéptico

Hoy tengo el gusto de presentarte un post largo y complejo. Y muy entretenido y espero que útil si, como a mí, no te valen las recetas simples de autoayuda.

Llevo años escribiendo sobre lo que no es yoga para mí. Muchas veces me he sentido un bicho raro o incluso un fraude por encontrar mucho más rechazo que afinidad en afirmaciones de maestros muy respetados y yoguis rasos.

¿Como equilibrar la devoción con la lógica, la divinidad con el mundo, el colocón que da la practica del yoga y su inmersión en un estado beatífico con todo lo demás? ¿Hay que tener cara de tonto para ser un yogui? ¿Hay que negar el mundo o el propio sufrimiento?

Sólo hay una solución. Para aprender algo debes salir de ello, relacionarlo con lo demás. Verlo con perspectiva. Así que salí.

Filosofía, magia, tarot, misticismo, chamanismo, ciencia y, sobre todo… series de tv, cómics, pelis y libros frikis…  y ante todo, mi vida cotidiana, que es absolutamente mágica y surrealista?

Ahora puedo atisbar por qué sigo en esto. Y puedo decirlo.

Creo que el yoga es una herramienta excelente para equilibrar las puertas de la percepción relajando el miedo y el ansia.

Es decir, una magnifica herramienta para aprender.

En términos yoguicos se habla de unificar las energías de cada uno de los sentidos que extendemos como tentáculos, y con cuyas percepciones nos identificamos, y unificarlas en su origen, nuestro yo profundo.

Es la antiquísima metáfora del carro con los cinco corceles y el conductor que sabe guiar todas las riendas con su sola voluntad unificada. Sus deseos no lo detienen ni derriban al querer ir en varias direcciones al mismo tiempo. Satisface su deseo más profundo y coherente. Aquél que está en la base de todos los demás. Aquél que es él mismo.

Es decir, el yoga es una herramienta para aprender. No un dogma que seguir. Un vehículo, no una meta. Un tránsito, no un paraíso.

Entonces ¿Es el yoga escéptico (investiga, profundiza) y no dogmático (conoce la verdad auténtica)?…

Ten presente que la mejor biblioteca no sirve para nada si tú no tienes dudas, ansia, preguntas. Y no sirve para nada si no hallas allí calma, perspectiva, tolerancia. Luz. Si no aprendes. Si no cambias de piel.

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Aprender a aprender

Hay una cosa muy importante que nos une a todos los humanos. Aprendemos muy bien. Sin embargo es muy probable que a ti, como a mí, no te enseñaran eso. A aprender.

No era importante permitir o enseñar a escuchar, ver, experimentar, mancharnos, equivocarnos. Probablemente nadie te enseñó a preparar tu mente, a conocerla antes de llenarla de conocimiento y verdad.

Nadie, o muy pocos nos ayudaron a trazar un mapa de los estados y habilidades mentales relacionados con el proceso de aprendizaje, especialmente cómo evocar y sostener el silencio interno y la calma.

Tampoco aprendimos a dudar, a cuestionar, a observar, a romper, a reparar. No nos enseñaron a reconocernos en el proceso de nuestro propio aprendizaje. Nos lo ahorraron.

Nos enseñaron, directamente, lo mejor de lo mejor, la verdad. Nos pedían repetirla y ponían nota a eso.

Y fracasar no estaba permitido. El fracaso debía ser evitado o uno era castigado por ello. Sin embargo el fracaso es el pilar central del aprendizaje. De la evolución.

Tal vez nos enseñaron así porque el programa de estudios estaba tan apretado que te pasaban a los resultados, al final, directamente, dándote las conclusiones hechas. Tú sólo tenías que estar de acuerdo y ser capaz de repetirlo.

Nadie nos enseñó la relación tan íntima que hay entre nuestras necesidades físicas, nuestras pasiones y emociones, y nuestra capacidad de aprendizaje. Se nos administró una asignatura por hora, de cinco a siete por día, durante, a veces, más de veinte años. Y al examen.

¡Cuánto tiempo perdido en contraprender!

Hora tras hora, certeza final tras certeza final. Ya hubieran querido Pitágoras, Heródoto, Homero, Newton. Edison… incluso Einstein… conocer la mitad de las cosas que se supone que tú y yo “sabíamos” con 16 años.

¿Qué falló entonces?

Falló que aprender, obviamente no es eso.

7 notas sobre el aprendizaje

El verdadero aprendizaje, el que te acompaña toda tu vida:

1-Se basa en el circuito calma – silencio interior – contento.

2Es orgánico, como el crecimiento de un ser vivo. No es secuencial como trazar una recta en una hoja.

3-El aprendizaje SIEMPRE tendrá más dudas que certezas, lo que exige saber negociar la duda (emocional y racionalmente) para enfocar las preguntas adecuadas.

4-El aprendizaje exige pasión, emoción energía. Aprendes cuando amas, aprendes cuando deseas. También cuando temes. Romper límites necesita emoción.

5-Junto con la pasión, el aprendizaje exige conjugarse con la calma. El estrés excesivo provoca un aprendizaje secuencial, un tenso efecto túnel que impide relacionar globalmente aquello que compone la experiencia, alineando todo en jerarquías rígidas y encajonadas, poco útiles y de escaso arraigo.

6-El aprendizaje no se divide en asignaturas a razón de una por hora. Newton no lo hacía así: “ahora que empiezo a ver clara la relación entre las masas y recuerdo algo con una manzana, dejo de lado mis cálculos porque es la hora de retórica”. Los ritmos naturales del aprendizaje no consisten en permanecer durante horas sentado inmóvil encajando discursos absurdamente diferentes.

7-Aprender positivamente es gestionar eficazmente el fracaso (“Yo no fracasé, inventé 999 formas de no hacer una bombilla”, se dice que dijo Edison) Aprender mancha.

No sé tú, pero yo tardé más de veinte años en acomodar y comprender algo de lo que, con poco más de veinte, creía dominar perfectamente. Era un recitador fanático de verdades ajenas avergonzado y escondido de lo mejor de mí mismo: mis dudas, mis fracasos, mis auténticas preguntas.

La Filosofía y el yoga son magníficas herramientas para desacondicionarse y aprender. No son tesoros de certezas, sino mapas para dudar y experimentar con eficacia. Para enfocar la pregunta, buscar y permitir la respuesta.

LA VERDAD Y EL YOGA

Somos nuestro sufrimiento.

El yoga enseña, en palabras de un Grande, Maese Cejas, “a superar lo que no se puede sufrir y a sufrir lo que no se puede superar”.

maese-cejas-2Todo sufrimiento se siente, se vive, se piensa y se afirma como una verdad. A tal grado que somos lo que sufrimos pero podemos ser, no la verdad de nuestro sufrimiento, sino la posibilidad de elegir cómo nos relacionamos con él. Y transformar nuestra experiencia de ello. Disolver la verdad del sufrimiento. Transformar nuestra realidad.

Para eso hay que ser escéptico

Y hay que tener fe.

Y aquí podemos plantearnos, además de lo estupendo que es dejar de sufrir

Qué es la verdad y qué es relacionarnos con nuestro sufrimiento

¿Qué es verdad en yoga?

Practicar yoga es desmontar tu fe en tu percepción de verdad y realidad descansando en una paz más profunda

Todos estamos de acuerdo en que el inicio de la práctica yóguica o filosófica requiere tanta fe en que pueda trascender mi sufrimiento como el suficiente escepticismo para investigar y desmontar mis verdades más dolorosas. Desmontar mi sufrimiento, mi identidad sufriente.

Por eso para mí el yoga es una práctica escéptica. Una práctica de suspensión del juicio para relajar la necesidad de sostener absolutos… Una práctica terapéutica. Un camino hacia la calma que a veces actúa como purgante, o como excitante, como analgésico, algunas dolorosa… Farmacia

Fármacos, en griego, veneno.

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Por eso (entre otras cosas) el Dios médico Asclepios se acompaña de serpientes. Creo que por eso Patánjali, santo patrón del yoga, es serpiente. El veneno, con la dosis exacta cura el envenenamiento, como más o menos recita a diario un yogui ashtangui antes de ponerse a brincar como un corzo.

Entonces, practicado el yoga, curado en calma, equilibrada la necesidad con el deseo y el sentir con el pensar, puedo escuchar sin ruido y usar libremente las palabras para contar mi realidad. Para reconocer mis mapas. Lo que no puedo hacer es usar mis palabras para obligar a otro a seguir mi elección, subordinarlo, seducirlo bajo mi realidad. Ni me puedo permitir seguir la elección de otro si esto me envenena con certezas que no soy capaz de sostener por mí mismo. Verdades agujereadas por infinitos.

Recitar verdades ajenas no libera. Tan sólo eleva el tono para silenciar el dolor.

Creo que creer en la verdad de algo no es una elección.

Opino que creer en la verdad de algo o en su mentira es el resultado de millones de elecciones que muchas veces hemos olvidado o ni siquiera hemos realizado conscientemente. El resultado de eso puede llamarse karma, lo menos. También verdad. Identidad. También sufrimiento.

Es necesario aprender. Remover las verdades, las creencias. Aprender es eso, apartar el sufrimiento, relajar la presión de la identidad. Calmarse. Es crecer por dentro y liberar la piel, la máscara ( en griego, persona, siempre lo recuerdo) que se ha tensado hasta romperse, como la piel de la serpiente…

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Así que hacer del yoga una creencia, o buscar en él un dogma, una verdad en la que contener las que ya defendemos sin poder evitarlo (“Patanjali dice…”, “Iyengar dice…”, “Patabhi Jois dice…” , “Shankaracharya dice…”, “El Baghavad Gita dice…”, “El tantra…” , “El Yoga dice…”), en vez de la herramienta que es (para escuchar sin filtros qué rayos digo y creo yo), resulta tan poco útil como adorar los antibióticos dentro de su caja cerrada en vez de romperla, sacarlos y administrarlos ante una infección.

¿Qué es relacionarnos con nuestro sufrimiento (en vez de esconderlo o escapar de él como del “fracaso”)?

Un argumento escéptico: “Todo es con relación a algo”. Otra manera de decir “nada es más”… que otra cosa. O que es imposible afirmar algo por sí mismo.

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No puedo hablar de presente sin hablar de pasado y futuro, de sólido sin hablar de líquido o gaseoso, de ti sin hablar conmigo, de Dios más que a través de su ausencia.

Ni siquiera puedo hablar de mi sin referirme a todos los otros. Soy todas mis relaciones.

¿Para qué no está hecho el yoga? Errores dogmáticos clásicos: 6 que son 2.

1.-El yoga no está hecho para aislarse y satisfacerse a solas. Para eso está el capitalismo.

2.-No está hecho para reprimirse. Para eso está la religión organizada.

3.-No está hecho para trascenderse y convertirse en un súper yo. Ver punto primero.

4.-No está hecho para destruir el yo. Ver punto segundo.

5- El yoga no está hecho para obtener algo que no tienes o no eres (otra vez punto primero).

6- No está hecho para perdonarte. Ver el punto segundo.

El yoga no es religión ni mercado. No está hecho para aislarse ni aislarte, reducirse ni reducirte y morir o extinguirte dentro de verdades eternísimas que no necesitan aparentemente nada más que ellas mismas…

En realidad esas verdades te necesitan a ti. Te necesitan por completo.

Esas verdades no son nada sin ti. Necesitan que las entregues todo cuanto eres, fuiste y podrías ser, y así, anidando en ti, habitándote, poseyéndote, viajan a través de tus palabras, tus silencios, tus actos, tus omisiones, tus deseos y frustraciones hacia su único futuro tenso y complejo.

¿Para qué está hecho el yoga entonces?

Apunto que para suspender del juicio y liberar el contento o la imperturbabilidad. Epojé y ataraxía, en griego. Para poder relacionarte con todo

El yoga sirve para poder relacionarte con todo. Incluído tú. Incluído tu lado oscuro. Está hecho para mancharte. Para aprender. Para Relacionarte (y eso incluye a los otros. Siempre). No para superarte, aislarte, reducirte ni extinguirte. No para someterte al dogma.

El Yoga está hecho para aprender a aprender.

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Un apéndice sobre el Escepticismo filosófico

Me gustaría terminar esta introducción a mi interpretación de lo que puede ser el escepticismo yóguico familiarizándote, si no la conoces, con la medicina de la filosofía escéptica.

Se trata de una escuela de pensamiento mediterránea apasionante. Menos famosa pero contemporánea de la impresionante Academia platónica (desde el s. IV a C. hasta el VI d.C.), alguno de cuyos directores (de la Academia) hizo el imposible de ser escéptico y platónico al mismo tiempo, como Carneades de Elea, un tipo muy interesante.

La escuela escéptica (o zetética -que investiga- o pirrónica) alcanzó su mejor momento en torno a los siglos II y III. Esta escuela pudo tener que ver con la futura evolución del sensacional budismo tántrico tibetano e incluso del budismo japonés (Ignacio Gómez de Liaño, El Círculo de la Sabiduría).

Su reaparicion en el Renacimiento establece, imagino que a su pesar, la base de la filosofía europea moderna y contemporánea. Fue perfectamente incomprendida pero usada a posta por el dogmático Descartes y sus sucesores.

Esta escuela no pretende usar la lógica para demoler la belleza, el conocimiento o la divinidad. El escepticismo difiere tanto del dogmatismo como del nihilismo , que es lo mismo (afirma dogmáticamente que la verdad existe, que es una, y que esa verdad es que no hay verdad)

Según el escepticismo es igual de insostenible afirmar que la verdad existe como que no existe. Y eso gripa la mente y relaja el ansia.

Lo que el escepticismo clásico desmonta, con eficaz optimismo, es el sufrimiento que provoca al individuo y a la sociedad el uso de verdades, de definiciones y conceptos que se consideran superiores, inmortales y autoexistentes (sin la necesidad de relación con otras, como por ejemplo la idea de bien, la de Dios… o la de yo, o la de existencia… cuando todos esos conceptos necesitan relacionarse y oponerse a otros para poder ser expresados) y realmente, funcionan como tumores colapsando al individuo y al sistema.

“Sólo” enseña a suspender el juicio investigando hasta equilibrar los argumentos a favor y en contra de cualquier concepto que se pretenda universal, demostrando que ninguno pesa más que otro, hasta disolver la necesidad de sostener verdades que existan por sí mismas, sin relación, sin debate, la clase de verdades que niegan el aprendizaje

Una vez destruido el mito de la verdad inherente, se pasa a buscar la mejor verdad circunstancial posible para el individuo en la sociedad. Lo necesario y útil al instante. Sentido común.

El ejercicio escéptico de investigación y balance sobre estas “verdades” provoca un estado de descanso y contento verdadero. Terapia. Clínica. Puro Koan mediterráneo. Puro apretar y estirar de contrarios (hatha) sin violencia hasta que el equilibrio surge (yoga)

Al escéptico no le importa la existencia o la inexistencia de la Verdad, sino el descanso que otorga soltar el esfuerzo de sostener cosas tan pesadas. Esa relajación da fuerza para relacionarte, para vivir, para aprender.

“¿Ser o no ser?”

meme-hamlet-2Algunos representantes: Desde Pirrón de Elis (siglo IV a. C. “Nada es más” “Suspende el juicio”). Alcanza su apogeo con Enesidemo de Cnosos y Sexto Empírico (principios del s.III d. C.)

Sexto Empírico fue médico además del director de la escuela (es frecuente que haya médicos en esta tendencia filosófica). En sus cursos en Alejandría, ombligo del universo, tras disolver concienzudamente toda afirmación “verdadera” con una lógica refinada y purgante en su dosificación más potente y corrosiva, recordaba a sus alumnos que si después de aquello querían “ser escépticos”, no habían entendido nada.

El escéptico verdadero ni existe ni no existe . Sólo insiste sin resistir. Investiga y juzga en el instante, por aproximación, con humildad, dudando (aquí hinca Descartes su colmillo, afirma su dogmático “Dudo luego existo” y refunda la filosofía desde el yo, imprescindible para desandar el camino de nuevo hacia Sexto, Enesidemo o Pirrón, que nos ha llevado varios siglos).

Los superpoderes filosóficos de un escéptico son que sabe suspender el juicio (epojé) (“Yoga es la suspensión de las fluctuaciones de la mente”) y sabe contentarse (ataraxía) (santosha para un yogui, acaso pratyahara en tanto que imperturbabilidad)… puro yoga (tal y como yo lo veo y lo vivo)

El escéptico ni siquiera es ateo. La lógica escéptica considera, evidentemente, al ateísmo tan dogmatico y tóxico como el monismo. Sexto, en un alarde de su tranquilidad escéptica,  aconsejaba adorar a los dioses, consejo que sigo lo mejor que sé.

Es comprensible que semejante criatura sólo pudiera florecer en un ambiente tan refinado como la filosofía helenística del siglo II d.C. donde vivieron en extraño y efímero equilibrio imaginación, filosofía, magia, artes de la memoria, tolerancia, atrevimiento … y sus contrarios, por supuesto. La cosa duró efímeros suspiros… y no estaban las ansias para suspiros.

Y cuando el ansia asfixió la sensatez ¿Quién no era más que otra cosa, o lo que es lo mismo, quién estaba en el medio del medio, en el centro de la diana de las tortas?…

La escuela escéptica marcó una cima en la filosofía y la imaginación antes de que el fundamentalismo católico, potente motor ideológico del nuevo orden, encumbrase con convicción inquebrantable su verdad globalizada y la sumisión absoluta a sus dogmas como única escuela durante cerca de dos milenios.

La escéptica es una cima cuya altura original empezamos a vislumbrar desde abajo desde el último tercio del siglo XX. Hemos necesitado el núcleo duro de nuestros filósofos, artistas y psicólogos revolucionando sus cerebros hasta el límite cero y viajando de nuevo hasta Oriente (donde el Mediterráneo acaso encontró una forma absolutamente original de evolucionar dentro del budismo tántrico) desde Montaigne o Descartes, Schopenhauer o Hegel , y hemos necesitado cada minuto de toda nuestra historia para retraducir a Sexto Empírico en su esencia escéptica.

Para almas osadas:

Esbozos Pirrónicos. Sexto Empírico. Introducción, traducción y notas de A. Gallego Cao y T. Muñoz Diego. Revisada por J. Bergua Cavero. Ed. Gredos

Fiel traducción de mano de especialistas que han llevado a cabo un trabajo riguroso y didáctico con un resultado excelente. Aclaran pacientemente muchos puntos oscuros para el lector no especialista (yo) sin perder jamás de vista el texto original. Igual de apasionante que exigente en su lectura. Sexto Empírico no escribía manuales de autoayuda ni frases guais para su muro en facebook.

El Círculo de la Sabiduría. Ignacio Gómez de Liaño. Ed. Siruela.

Una catedral orgiástica de placeres filosóficos para espíritus inquietos, retorcidos y muy, muy curiosos, dudosos y tenaces. Enseña a aprender. Enseña tolerancia.

Caduceus. James Muir: el autor y su maravilla: http://www.jamesmuir.com/caduceus-monumental-bronze-sculpture.htm