Una lectura de tarot es una oportunidad para hallar un momento de claridad y calma.

La calma es el punto de apoyo para la decisión y la acción correcta.

Hablando de apoyos y para entrar en materia, te invito a que observes el arcano de la derecha, L ´A ROUE DE FORTUNE. Es Rueda de Fortunaevidente que no refleja un buen apoyo ¿Cómo encontrar en ella paz?

 

Muestra Inestabilidad, movilidad, falta de arraigo en las aguas agitadas en las que flota, y en la propia rueda a la que se aferran dos de sus personajes, que gira sin un eje visible.

Sugiere un cambio. Indica que lo conocido se ha vuelto difícil de vivir, que probablemente encuentres más equilibrio avanzando que intentando permanecer quieto (como cuando tropiezas).

Reconocer que es un buen momento para dejar marchar una estabilidad que ya no lo era, nombrar el cambio como solución, aporta una sensación real de paz y motivación. Facilita desapegarse y abandonar una zona de comodidad que ya resultaba ser lo contrario.

XIIIObserva ahora el Arcano XIII. Ése que suele asustarnos. Él sí posee un magnífico apoyo. Sus piernas parecen arraigar en la tierra y le permiten cortar con fuerza lo que ya no quiere que crezca más en su camino. Pero ¿Da serenidad?…

Indica una acción sólida, contundente y determinante, sin espacio para la duda.

Claramente es otra referencia al cambio, pero en esta ocasión, más que animarte a dejar de aferrarte, a caminar para encontrar un nuevo equilibrio, puede indicar que cortes de una vez por todas y apartes de tu camino aquello que ya no es útil, aquello que resulta claramente tóxico.

En la escala “mueve el culo” L´a Roue de Fortune es un 10 y ésta un 13 (mira la numeración arriba). ¿Dónde está la paz? En que no queda espacio para la duda, sólo para la acción.

Evidentemente ambos arcanos multiplican sus significados al relacionarse con otros en una tirada.

Ahora, a la luz de esto, permíteme decirte lo que no considero una lectura de tarot. Y lo que sí.

Lectura de Tarot: qué no es y qué sí

Una lectura de tarot no es un mapa temporal. No es un mapa de tu futuro. No es un recorrido lineal de pasado a futuro.

Es algo mucho más refinado, útil y hermoso. Es un mapa vivo de tu imaginación. Un mapa de las oportunidades que te concedes… y las que no, de los premios que te otorgas y los castigos que eliges soportar, de los deseos que te permites conocer y satisfacer y los que te ocultas.

Una lectura de tarot extiende un mapa en el que puedes reconocer los afectos conocidos y también los que reprimes. Puede enseñarte las necesidades que eliges atender, y también las que no.

Como ves, una lectura de tarot es mucho más que un guión de cosas externas que quieres o temes que pasen en el futuro. “El futuro” en tu imaginación es algo pegado a todo lo demás. Y todo lo demás eres tú.

Una lectura de Tarot dibuja un mapa vivo que te muestra tus recursos. Los que empleas correctamente y los que usas demasiado y desgastas. También los que no te atreves a usar pero están en ti. Puede decirte que ya ha llegado el momento de usarlos, la oportunidad que esperabas y no reconocías.

Se trata de que contemples el camino, comprendas el coste del viaje y decidas si quieres y puedes pagarlo. O si quieres y puedes permitirte no hacerlo. Leer el Tarot es un acto sagrado.

Conocerte, conocer el mapa y la ruta no es caminar el camino, pero no conocerlo es caminar en la duda, la impotencia o el miedo. Conocerte, reconocer tu mejor camino y aclarar tus recursos te dará calma y motivación. De esta forma, la acción emprendida tendrá el mayor valor posible. Al aportar tu mayor valor obtendrás el mejor resultado.

Cuando vives con plenitud, con más valor que temor y justificaciones, elevas la calidad de tus pensamientos, emociones y acciones, lo que te hará percibir el mundo desde un estado de mayor claridad, de mayor vibración. Dicho de otra manera, al caminar a posta y con lo mejor de ti (sin ocultarte nada), atraerás aquello que proyectas.

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… Y un plus. Un regalo para tu día. Kavafis diciendo lo que te he contado… Pero Kavafis… “Entenderás ya qué significan…”

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1999.

Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

http://www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html

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