Qué he aprendido como estudiante, practicante e instructor de yoga, meditación y magia.

¡Básicamente esto!: 

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Leerás este decálogo, resumido en el dibujo de arriba, en unos pocos minutos.Yo he tardado más de un cuarto de siglo en poder decirlo… Y seguro (y espero) que cambiará en el próximo. Es mi deseo que te resulte útil. Eso sí: lee en serio o no leas. No admite lecturas diagonales ni de fácil conveniencia. No es lo de siempre porque a mí eso no me vale y porque a ti tampoco. 

1- Tus miedos, junto con tus deseos, son tus únicos maestros.

2- Ambos maestros viven (y trabajan) en tu memoria. No existen “fuera”.

3- Enfrentarte a ellos libera la energía más poderosa de tu vida. Te muestra lo que vales y lo que puedes hacer con ese valor. Enfrentarlos te muestra tu espíritu.

4- No enfrentarlos los oculta. Enraízan en tu memoria creando y nutriendo a un fantasma.

5- Confundimos al fantasma con el yo y su mundo con el nuestro.

El fantasma proyecta una experiencia ilusoria de un mundo sólido externo a ti construido con aquello que eliges no enfrentar. Un mundo en el que no tienes valor, poder ni derecho para transformar nada verdaderamente importante. A cambio concede un falso sentimiento de comodidad.

6- Imaginar y construir otro mundo, o si lo prefieres, revelar tu espíritu, requerirá que te encares cotidianamente con los miedos y deseos que nutren las raíces del fantasma, que los poseas haciéndolos tuyos. Que no se los cedas a cambio de sedantes, que tomes decisiones valientes, actúes y perseveres cuando caigas.

7- Y vas a caer, si todo va bien.

8- Tu poder es realizar en el mundo la mejor, más consciente y más pura imagen de tu voluntad. Tu valor es, que para conseguirlo te has de levantar una vez más que la suma total de las veces que caigas. El valor que tú necesitas para ser tú es +1. El valor que necesita el fantasma para fingir ser tú es -1.

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9- Medita a diario. Varias veces.

10- Agradece cada gesto. Quéjate lo menos posible.

Ahora que tienes fresco el decálogo, puedes pasar a lo siguiente, si bien yo te recomendaría que, si te ha gustado, repasaras antes los diez puntos… Me atrevo a recordarte que yo he tardado 25 años en simplificar esa tabla… y me sirve.

No pasa nada porque pases mañana, u otro día, a lo que sigue. Aunque creas que esto es internet… es tu mente. Y si te ha gustado, permanece en ello, no creas que con leerlo por encima lo has hecho tuyo. Después transfórmalo.

Y cuando estés dispuesto, sigue, por favor… Y hazme saber si estás de acuerdo en lo que viene… o en el decálogo.

Pensamiento mágico contra pensamiento científico

Intuitivamente tú, yo y todos nos sentimos en guardia contra los fantasmas. Sientes su presencia aunque te hayas especializado en no verlos. Todos los rechazamos.

A veces confundimos los fantasmas, con la razón y creemos que la razón son los fantasmas. Es esa presencia, esa voz que juzga, con argumentos irrebatibles por qué no podemos, no valemos o no merecemos, no conseguiremos, no hicimos…

No es así.

Los fantasmas no son la razón. Ellos se alimentan con tu poder que, en vez de usar en intentar materializar tus deseos, empleas en ocultarlos aumentando tus miedos. Entonces los fantasmas dirigen la razón porque tú eliges no orientarla.

Confundir los fantasmas con la razón fomenta que, rechazándola,  escapas de ella elaborando un pensamiento mágico reactivo, irracional, infantil que no es, por supuesto, el modo mágico de pensar. La magia no es reacción ni excluye la razón.

A veces confundes los fantasmas con la intuición, con la magia o con el espíritu,  decepcionado por la falta de milagros, revelaciones, intercesión divina, suerte o perdón. Justificamos con nuestro mejor esfuerzo que tales cosas son imposibles. fantasmas. Los odiamos.

Confundir los fantasmas personales con la magia fomenta que la rechaces, y por tanto impulsa el pensamiento científico retrógrado y totalitario. Ése no es, por supuesto, un modo científico de pensar. La ciencia no es reactiva ni fundamentalista.

Ambos pensamientos, mágico y científico son positivos, experimentales, escépticos, fluidos e imperfectos y se apoyan constructivamente. Un mago y un científico comparten verdades de trabajo (y a veces cuerpo): saben que ignoran mucho más de lo que saben, saben que llevan un fantasma dentro (o muchos) al que tienen en cuenta en sus experimentos. No saben dejar de hacer lo que hacen.

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Y si deseas o necesitas ¡YA! una consulta privada, me encuentras en el 620957409.

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