La realidad y su contrario

HIC SUNT DRACONES

Se acepta que magia y realidad son términos enfrentados, enzarzados rabiosamente. Y se acepta que realidad es el bueno y el fuerte en la gresca.

Triple error. No son términos enfrentados, realidad no es el bueno y por supuesto, no es el fuerte.

En realidad, la realidad forma parte de la magia, no es su opuesto sino una de sus consecuencias.

Señalemos, de momento, la irrealidad inmediata que afecta a la realidad ante el discernimiento agudo, el enamoramiento, un directo a la mandíbula… o el dragón correcto…

En el día a día parece aceptado que realidad es lo que las personas acuerdan que es realidad… hasta que unas personas deciden que su realidad es más real que la de las otras personas. Ahí se acude, en lógica secuencia, a los gritos, los matones, los políticos, la policía, los sacerdotes, los tribunales, la quema de libros y por fin, el exterminio de las otras personas, que despejará quién es real y quién no lo era.

En esta línea, la religión es una excelente herramienta de la realidad. Desmontemos una falacia.

¿La religión se basa en la magia?

NO

Se acepta entre personas razonables que las religiones mayoritarias se fundamentan en magias y hechos irreales para construir sus dogmas y lograr sus objetivos.

Esto es otro error. Una difamación injusta y tendenciosa. La religión jamás fundamenta su objetivo en la magia sino en la realidad, porque su único objetivo es haber sido siempre, ser y seguir siendo para siempre, la única realidad.

Para cualquier religión todo su pasado fue real, no mágico, lo mismo que su presente y su inevitable futuro.

La religión (empezando por el capitalismo y el comunismo) garantiza pues a sus miembros que la realidad se aplicará como Dios manda, sobre los otros, las personas menos reales, hasta el fin de los tiempos.

El día del acabose declarará oficialmente la perfecta realidad suprema y terminada de la religión verdadera. Y la irrealidad absurda de todo lo demás que nunca fue.

Y la ciencia ¿Define la realidad?

A poco que mires, lo que hace es destrozarla…

Mientras la realidad se esfuerza en acuartelarse y proscribir la imaginación separando exactamente lo que es de lo que no es, los científicos se empeñan en buscar fisuras en los muros, sobarlos, frotarlos metódicamente como se frota uno un hueco entre los dientes con la lengua hasta que ¡ZAS! la realidad entera se descomprime por la grieta y sale escopetada al vacío espacio exterior.

( ¡Eureka!)

La ciencia se basa en la imaginación y el método para destrozar la realidad. De hecho la realidad es, con toda evidencia, sólo uno de los estados posibles bastante efímero e inestable, de la imaginación y el método antes de ser destrozado por ellos mismos.

Entonces, en realidad…

Nos va quedando claro que la realidad vive, necesita y provoca constantemente miedo, violencia, asesinatos en masa, descompresiones explosivas y triunfará cuando todo muera y nada pueda llevarla la contraria. El día del fin de los tiempos…

Porque en el familiar y cotidiano discurrir de los tiempos, escenario habitual de la vida tal y como la conocemos, la realidad oscila periódidamente entre ser ella misma y ser otras cosas… algo sumamente frustrante.

Y por supuesto, ella, la realidad, se considera siempre la misma, perfecta, inmutable. En psiquiatría esto tiene un nombre. O tal vez todos.

Hacen falta un montón de kilojulios para que la realidad sea real para todos. Y lo mismo en nuestra sociedad real capitalista que en la azteca o la maya, donde se aceptaba la realidad de la magia…

La magia no es real igual que una botella jamás es el vino que contiene. La realidad es mágica, que es muy diferente.

Lo que nos lleva a ¿Qué es la Magia?

A diferencia de la realidad, que pretende existir por sí misma y que todo lo demás forme parte de ella en diferentes y estables grados de sumisión, incluidos tú y yo, de la magia podemos decir sin cometer error alguno que es “lo que tú yo hacemos cuando hacemos la realidad”

La magia es personal. Algo entre tú y tú, yo y yo y tú y yo.

Y si tienes alguna duda, cariño, tenemos que hablar.

No eres tú. Soy yo.

¿O no?… Ahora mismo… ¿Yo soy tú? ¿Tú eres yo?

¿Qué soy yo para ti? ¿Qué es esta relación en realidad? ¿Soy un pensamiento en tu cabeza? Yo aquí escribiendo en un lugar de tu pasado en el que no estabas y tú ahí, leyendo en un mundo futuro del que yo no sé nada (¿Hay coches voladores? Siempre he querido que en el futuro haya coches voladores)

Somos perfectamente imaginarios el uno para el otro

… Y sin embargo, esto es real ¿Verdad?

¿Por qué?

Porque lo elegimos

¿Sabes en qué nos convierte eso?

En Magos.

En aquellos que eligen su realidad entre todas las imaginaciones posibles y unas pocas imposibles.

Ahora mismo estás ahí haciendo magia. Realizando tu voluntad…

El Arte de la Voluntad

Esa expresión es una buena simplificación del significado tradicional de magia.

¿Y qué es eso?

“Eso”, el arte de la voluntad significa que uno se hace responsable. Pero responsable en serio.

Empezando por su pasado. Hay que limpiar.

Porque si imaginamos el presente como el resultado de nuestros errores y nos sentimos culpables, y no responsables, o lo imaginamos como el resultado constante de las acciones de los otros por encima de las nuestras, nos va a explotar en la cara algo que se llama paranoia, si no lo ha hecho ya.

Y “Eso”, el arte de la voluntad, significa hacernos responsables de nuestro futuro.

Es decir, todo es resultado de tu voluntad y sucede para que tu propósito se cumpla.

Hacerte responsable de tu pasado y tu futuro se reduce a :

“Deja de quejarte”

Así que podemos definir mago, el artista de la voluntad, como “uno que no se queja”. Nos va quedando que magia es lo que hacen los magos: el arte de no quejarse eligiendo realizar su imaginación (en vez de justificarse, culparse, disculparse o lamentarse)

La realidad no hay que hacerla a posta. Te la dan hecha y colaboras en ella quieras o no. La magia hay que querer hacerla y realizarla.

El término “voluntad” levanta ampollas porque siempre sale uno que pregunta

-Si la magia es hacer tu voluntad eso es que puedes hacer lo que quieres.”

Pero aunque lo pregunte, en realidad no está dispuesto a entender la repuesta que es “sí”, y por eso hay que guiarlo con sutileza

-No…

(esto lo tranquiliza, pero hay que pronunciar bajito los puntos suspensivos. Y ahora se le atiza el estacazo).

-…Eso es que siempre has hecho lo que has querido, ahora mismo estás haciendo lo que quieres, y lo vas a seguir haciendo…

(… bajitos)

-…que básicamente ha debido ser no hacerte responsable de ejercer tu voluntad conociendo y realizando tu imaginación.

¡Y a correr, que se le va a cabrear todo!

….el denominador común en “voluntad” e “imaginación” es “hacerse responsable”. Y el denominador común de las tres es… que casi nadie quiere porque dejar de quejarse es muy difícil y poco gratificante a corto plazo.

Así la voluntad de uno puede seguir siendo débil porque no quiere sentirse responsable de su propia satisfacción porque eso le quita el papel principal en su peli que es decir “no puedo” cuando, en realidad es NO QUIERO

No quiero porque me incomoda profundamente contemplar mi propia imaginación y averiguar lo que realmente temo, lo que deseo y necesito, y entonces, hacer lo que realmente quiero hacer. Aes que que prefiero hacer lo que hacen todos y seguir haciendo lo que realmente no quiero hacer.

…Y ese es el motor básico de la realidad tal y como la compartimos.

Hablamos entonces del mago como uno que se hace responsable de su imaginación. De las imágenes que viven en su memoria y cómo se maneja entre ellas. Algo mucho más complicado que hacerse responsable de la realidad (que no digo que sea fácil…), que es su resultado secuenciado en el tiempo. Siempre será más fácil responsabilizarse de levantar un muro, de fichar a una hora, de casarse o de divorciarse, que aceptar la responsabilidad de no poder, no saber o no querer amar.

Sólo se ama realmente en la imaginación más profunda. Y sólo se odia realmente en la imaginación. Y sólo se desea realmente en la imaginación. Y sólo se piensa realmente en la imaginación. Y tú y yo sólo somos tú y yo en nuestra imaginación…

…como la realidad.

Así que a tí te digo mago, maga, brujo, bruja ¿Cuál va a ser tu realidad? ¿Dispuesta a que sea mágica?¿Estás conmigo y con los dragones?…

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